El anillo masonería es un sello de identidad interior. Rodea el dedo como un juramento silencioso, un recordatorio constante del trabajo en uno mismo, de la verdad a encarnar.
A menudo masivo, grabado, en acero, plata u oro envejecido, presenta los símbolos masónicos más profundos: compás/escuadra, ojo de la Providencia, templo, columnas, o letra G. Cada detalle es portador de un sentido preciso, codificado, sagrado.
El anillo masónico es una huella llevada sobre la piel, visible o disimulada, siempre respetuosa, siempre significativa.